21.9.25

dirigido a un extraño

Estoy perpleja, no tengo palabras. Me hablan y respondo con sonrisa, o si puedo no respondo.

En cambio su vida sigue como si nada, mañana se levantará e irá al trabajo. Hará su café como todas las mañanas, y si estuviera yo ahí de seguro me ignoraría también.