Quisiera ser más, ser mucho más. Ya no escribir en minúscula ni tener que corregir puntos. Quisiera que todo fuera más simple, no repensar todo tres o cuatro veces. Quisiera no dudar tanto, no exigirme. Quisiera amar sin proponérmelo, que no me cueste hacerlo. Quisiera ser buena por naturaleza, que no me pisen la cabeza o yo querer desgarrar carnes de asesinos. Quisiera todos los días despertar sonriendo y recordando que soy amada, por mi madre, por mi abuela, por mi amor, por mi Dios.